"Querida Abuelita:
Quería escribirte unas palabras, algo que te mereces como nadie y que no quería dejar de escribir.
No voy a dirigirme a alguien que ya no está a mi lado, si no a alguien que guardaré para siempre.
Te imagino leyendo la carta que te escribe tu nieta querida y tu sonrisa iluminando tu bella cara.
Con casi 90 años tenías una belleza envidiable: tanto exterior como interior.
Sobretodo interior, un ángel que la vida nos ha regalado, alguien que nunca nadie ni nada conseguirá borrar de nuestra memoria.
Eras alguien imprescindible para muchas personas que al igual que yo te queremos con todo nuestro corazón.
Nunca he tenido un mal pensamiento hacia ti, todo ha sido amor regalado por ambas parte, complicidad y miradas que eran regalos de vida.
Siempre te he admirado, no eras una persona normal, eras alguien con "ese ángel" que hace que todas las miradas se giren, que producía sonrisas a montones.
Con todas las ganas de vivir del mundo, con envidia de una juventud que vivirías una y otra vez, con anécdotas como para escribir una saga de libros que siempre guardar...
Ese cariño que tú me regalabas simplemente cocinando mi plato preferido porque sabías que me hacía feliz, nuestras conversaciones por Skype y esos momentos que me sentía como si fuera tu única nieta aun teniendo muchos primos, hacías que cada uno se sintiera único y eso siempre te lo agradeceré.
Además, siempre voy a guardar como un regalo este verano, en Santander, juntas y compartiendo momentos únicos como esas conversaciones hasta las 2 de la mañana hasta caer rendidas de sueño.
Ahora estás con él, con mi querido abuelito para seguir siendo felices juntos hasta la eternidad...
Siempre estarás conmigo, a mi lado... porque NUNCA te voy a olvidar, por lo tanto siempre vivirás en mi corazón.
Te recordaré en cada logro, en cada momento de tristeza, de celebración de amor...
Querida Bela... ( y es que siempre me ha encantado llamarte así, esa mezcla perfecta de tu precioso nombre Isabel y mi abuelita de alma...)
Te quiero para siempre. "
