Es una sensación tan particular y tan especial que es algo que no puedo evitar que me encante hacerlo.
Cuando estoy subida a un avión y llega el momento de acercarse al lugar de destino, dejo todo lo que esté haciendo, ya sea escuchar música con el ipod, leer un libro o simplemente dormitar por ver a través de la pequeña ventanita.
Siempre me ha gustado sentarme en ese lado del avión, desde el cual poder ver todo desde las alturas.
Desde esa posición ves la ciudad a la que te diriges, tan pequeña, que parece que estés viendo una ciudad de juguete donde vivan los muñecos.
Parece que el mundo sea insignificante y que se pueda controlar todo, ya que desde ese punto de vista todo se ve tal y como es solo que bastante más pequeño.
Algo único y que recomiendo a todo el mundo a pararse un minuto y observar a través de la ventana...
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| Fotos tomadas desde mi cámara en el viaje de vuelta de León a Barcelona. |
